Es bien particular nuestra historia con el Perú. De una u otra forma es una historia marcada por lo "bélico". Primero fue la Expedición Libertadora del Perú. Después vino la victoria contra la Confederación Perú-Boliviana. Y finalmente quizás la más significativa: la Guerra del Pacífico, con todas las consecuencias que todos ya conocemos.
Fue un siglo XIX marcado por las guerras. Situación propia de la inestabilidad de países aún en un estado de niñez. Y donde se decidía cortar por lo sano: la guerra como la solución más sencilla. Aunque no olvidemos que en 1976, bajo el gobierno de Velasco Alvarado, Perú estuvo a punto de invadir territorio chileno, incluso ubicando sus tanques frente a la frontera con Chile, esperando estos la orden para avanzar sobre territorio nacional.
Pero ya han pasado 130 años del comienzo de la última guerra que nuestro país enfrentó con Perú, y sus consecuencias aún fomentan el odio de los peruanos hacia Chile. Más aún si consideramos que incluso entre las altas esferas del poder del país vecino el odio hacia nuestro país ha encontrado un excelente lugar para seguir creciendo. Bastó con escuchar las declaraciones del ex comandante en jefe del ejército peruano Edwin Donayre. O la demanda interpuesta sobre el límite marítimo en la Corte Internacional de La Haya por parte del Perú, y el constante hostigamiento por parte del gobierno de Alan García hacia nuestro país, esgrimiendo la vieja excusa de la "carrera armamentista" (no veo carrera donde hay solo un competidor). Para que hablar del sentimiento antichileno que profesa el candidato a la presidencia Ollanta Humala (quien que recibió su formación profesional en la Escuela Militar de Chorrillos, entidad donde se forma la oficialidad del ejército peruano), quien se perfila como una de las cartas con más opciones para llegar a Palacio de Pizarro el 2011, y quien además recitase una frase para el oro: "solo visitaría Santiago sobre un tanque de guerra".
Para un chileno es díficil asimilar tanto odiosidad hacia nuestro país. La guerra fue hace más de 100 años, y quizás el único hecho importante de dicha gesta bélica que se recuerda con grandeza es le gesta heroíca de Prat. Y ojo, se recuerda a Prat solo por su gesta, pero no recordamos a un "asesino y cobarde" Grau ni menos a un "demoniáco" Huáscar.
En los colegios chilenos la Guerra del Pacífico es recordada como una parte de nuestra historia, una parte importante claro, pero no deja de ser solo una parte. No se fomenta el odio al Perú ni menos Bolivia.
La situación es distinta en el Perú, donde - en especial en la educación pública - el odio hacia Chile es fomentado por sus profesores y textos escolares.
Me gustaría pensar que en Francia y Alemania la situación es la misma, pero me equivoco. Si bien se enfrentaron en una de la más cruentas luchas de la historia, hoy en dia la integración entre ambos países no tiene precedentes, abarcando todos lo terrenos conocidos, incluso vemos la existencia de una moneda común en desmedro de los nostalgicos marcos y francos, algo realmente impensado hace 100 años.
Y el odio a Chile no solo se presenta entre politicos, generales, y profesores peruanos. También la prensa peruana lo fomenta. Este punto es bien particular. Porque ya todos sabemos la existencia del pasquín peruano "La Razón". Medio que por desgracia lleva mal puesto su nombre (más bien debiese llamarse "El Irracional").
Todos los días sus titulares tienen que ver con Chile. Ya sea por una supuesta invasión chilena al Perú, una supuesta compra de armamento nuclear por parte de nuestro país, ejercicios militares con el objeto de amedrentar al Perú, una absurda comparación entre Pinochet y Bachelet, la parada militar chilena, una supuesta crísis económica sin precedentes en Chile (solo porque se creció a un 3% cuando se venía creciendo por más de 10 años a un 6%), etc.
Pero lo más repudiable no es el hecho de sus particulares titulares sobre Chile, sino la patudez de ofender a nuestra máxima autoridad. Y que dicha situación no le valga ni una multa de 2 soles por parte del gobierno peruano.
Pero bueno, perro que ladra no muerde, y más si está tras su reja. Pero que no vengan a ladrar tras la nuestra, porque antes ya estuvimos tres veces en Lima, y somos muchos los chilenos a quienes nos gustaría dar un paseo por Miraflores y Chorrillos.
Fue un siglo XIX marcado por las guerras. Situación propia de la inestabilidad de países aún en un estado de niñez. Y donde se decidía cortar por lo sano: la guerra como la solución más sencilla. Aunque no olvidemos que en 1976, bajo el gobierno de Velasco Alvarado, Perú estuvo a punto de invadir territorio chileno, incluso ubicando sus tanques frente a la frontera con Chile, esperando estos la orden para avanzar sobre territorio nacional.
Pero ya han pasado 130 años del comienzo de la última guerra que nuestro país enfrentó con Perú, y sus consecuencias aún fomentan el odio de los peruanos hacia Chile. Más aún si consideramos que incluso entre las altas esferas del poder del país vecino el odio hacia nuestro país ha encontrado un excelente lugar para seguir creciendo. Bastó con escuchar las declaraciones del ex comandante en jefe del ejército peruano Edwin Donayre. O la demanda interpuesta sobre el límite marítimo en la Corte Internacional de La Haya por parte del Perú, y el constante hostigamiento por parte del gobierno de Alan García hacia nuestro país, esgrimiendo la vieja excusa de la "carrera armamentista" (no veo carrera donde hay solo un competidor). Para que hablar del sentimiento antichileno que profesa el candidato a la presidencia Ollanta Humala (quien que recibió su formación profesional en la Escuela Militar de Chorrillos, entidad donde se forma la oficialidad del ejército peruano), quien se perfila como una de las cartas con más opciones para llegar a Palacio de Pizarro el 2011, y quien además recitase una frase para el oro: "solo visitaría Santiago sobre un tanque de guerra".
Para un chileno es díficil asimilar tanto odiosidad hacia nuestro país. La guerra fue hace más de 100 años, y quizás el único hecho importante de dicha gesta bélica que se recuerda con grandeza es le gesta heroíca de Prat. Y ojo, se recuerda a Prat solo por su gesta, pero no recordamos a un "asesino y cobarde" Grau ni menos a un "demoniáco" Huáscar.
En los colegios chilenos la Guerra del Pacífico es recordada como una parte de nuestra historia, una parte importante claro, pero no deja de ser solo una parte. No se fomenta el odio al Perú ni menos Bolivia.
La situación es distinta en el Perú, donde - en especial en la educación pública - el odio hacia Chile es fomentado por sus profesores y textos escolares.
Me gustaría pensar que en Francia y Alemania la situación es la misma, pero me equivoco. Si bien se enfrentaron en una de la más cruentas luchas de la historia, hoy en dia la integración entre ambos países no tiene precedentes, abarcando todos lo terrenos conocidos, incluso vemos la existencia de una moneda común en desmedro de los nostalgicos marcos y francos, algo realmente impensado hace 100 años.
Y el odio a Chile no solo se presenta entre politicos, generales, y profesores peruanos. También la prensa peruana lo fomenta. Este punto es bien particular. Porque ya todos sabemos la existencia del pasquín peruano "La Razón". Medio que por desgracia lleva mal puesto su nombre (más bien debiese llamarse "El Irracional").
Todos los días sus titulares tienen que ver con Chile. Ya sea por una supuesta invasión chilena al Perú, una supuesta compra de armamento nuclear por parte de nuestro país, ejercicios militares con el objeto de amedrentar al Perú, una absurda comparación entre Pinochet y Bachelet, la parada militar chilena, una supuesta crísis económica sin precedentes en Chile (solo porque se creció a un 3% cuando se venía creciendo por más de 10 años a un 6%), etc.
Pero lo más repudiable no es el hecho de sus particulares titulares sobre Chile, sino la patudez de ofender a nuestra máxima autoridad. Y que dicha situación no le valga ni una multa de 2 soles por parte del gobierno peruano.
Pero bueno, perro que ladra no muerde, y más si está tras su reja. Pero que no vengan a ladrar tras la nuestra, porque antes ya estuvimos tres veces en Lima, y somos muchos los chilenos a quienes nos gustaría dar un paseo por Miraflores y Chorrillos.
Fibra sensible, sobretodo habiendo vivido casi toda mi vida en Iquique; ciudad muy cercana al país peruano. No puedo más decir que... construir la historia de un país a la sombra de uno mejor que le ha ganado "histórica-prácticamente" en todo; debe ser difícil.
ResponderEliminarHe dicho, jaja.