viernes, 30 de octubre de 2009

Los años en que vivimos en peligro Parte 1: desde Velasco Alvarado hasta el Laudo Arbitral de 1977

Nunca está de más recordar pequeñas partes de nuestra historia. Partes que quizás el grueso de los chilenos no conozca. Partes que sin dudas un pequeño y aguerrido grupo de chilenos conoció y vivió en carne propia.

Eran años un poco revueltos. Convulsiones políticas internas, una condena internacional, y el país dividido. No era el mejor de los ambientes.
Y si con eso no basta, desde el extranjero también venían más problemas. Y no problemas muy fáciles de resolver. Asuntos que ponían seriamente en riesgo nuestra integridad territorial.

En 1968 en Perú una Junta Militar derrocaba al Presidente Fernando Belaunde Terry, instaurándose el llamado "Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas". Gobierno que en un principio promovió una doctrina de "no alineación" ni con norteamericanos ni soviéticos. Sin embargo el desenlace fue distinto, porque se produjo una ruptura con el bloque norteamericano, lo que significó un inevitable acercamiento al bloque liderado por la Unión Soviética.

Eran años especiales, puesto que se acercaba el centenario de la Guerra del Pacífico. 100 años ya desde que Chile había conquistado Tarapacá. Y esto era especial para el dictador izquierdista peruano, porque era la ocasión de recuperar los territorios que Chile ganó.
Por dicha razón es que bajo su gobierno las fuerzas armadas peruanas vivieron la más importante renovación de armamento de su historia. Miles de millones de dólares fueron invertidos en tanques, buques de guerra, y modernos aviones de combate. Todas estas compras con un claro fin: atacar a Chile.

La situación política interna en Chile durante el gobierno de Allende fue vista por los peruanos como el momento justo para iniciar un ataque a nuestro país. Incluso la misma Unión Soviética -la gran amiga del Chile socialista- miraba de reojo esta situación por la peligrosidad que representaba la amenaza peruana hacia Chile, porque incluso al grueso de las fuerzas peruanas llegó a ubicarse en este tiempo frente a la frontera con nuestro país.

La llegada de Pinochet al poder no apaciguó las cosas, más bien acrecentó las ganas peruanas por atacar Chile, y 1975 fue un año crítico para nuestra seguridad. El derrocamiento del gobierno socialista en Chile hizo que se adquiriesen nuevos enemigos: Cuba y la URSS. Velasco Alvarado encontró un gran aliado para su cruzada contra Chile: Fidel Castro. Se habla de un plan peruano-cubano para atacar a nuestro país. La idea era invadir Chile con una fuerza cubano-peruana desde el norte, y si vemos las consecuencias de esta posible aventura militar sobre nuestro país estas hubiesen sido de una gravedad que es difícil de imaginar porque la intervención norteamericana hubiese sido inevitable, naciendo así - quizás - un "Vietnam" en el cono sur.

Afortunadamente ese excéntrico plan no se llevó a cabo. Y las cosas se mantienen tal como se dejaron tras la Guerra del Pacífico y los Tratados de 1929.

La cosa fue complicada en el norte, pero en el sur la cosa si que tuvo color de hormiga. El 22 de julio de 1971 acordaron los presidentes de Chile y Argentina, Salvador Allende y Alejandro Lanusse someter el diferendo sobre el Canal Beagle a un arbitraje por parte de SM. Isabel II del Reino Unido con la condición de que fuera un tribunal arbitral compuesto por cinco peritos internacionales, nombrados por Chile y la Argentina, quienes plantearan una propuesta a la monarca, la que finalmente aprobaría o rechazaría dicha propuesta de arbitraje, sin modificarla. La sentencia unánime fue dada a conocer el 18 de abril de 1977 a la Reina Isabel de Inglaterra. Este laudo arbitral otorgaba a Chile plena soberanía sobre las islas del Beagle (islas Picton, Lennox, y Nueva).
La posición Argentina fue radical. La Junta Militar que había comenzado a gobernar el país en 1976 declaró "insanablemente nulo" el laudo de SM. Isabel II.

Los problemas entre Chile y Argentina tenían ya varios años ocurriendo. En 1958 una disputa por el islote Snipe, el que se ubica en el canal Beagle, casi lleva a un enfrentamiento los dos países.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Un paseo por Miraflores y Chorrillos

Es bien particular nuestra historia con el Perú. De una u otra forma es una historia marcada por lo "bélico". Primero fue la Expedición Libertadora del Perú. Después vino la victoria contra la Confederación Perú-Boliviana. Y finalmente quizás la más significativa: la Guerra del Pacífico, con todas las consecuencias que todos ya conocemos.

Fue un siglo XIX marcado por las guerras. Situación propia de la inestabilidad de países aún en un estado de niñez. Y donde se decidía cortar por lo sano: la guerra como la solución más sencilla. Aunque no olvidemos que en 1976, bajo el gobierno de Velasco Alvarado, Perú estuvo a punto de invadir territorio chileno, incluso ubicando sus tanques frente a la frontera con Chile, esperando estos la orden para avanzar sobre territorio nacional.

Pero ya han pasado 130 años del comienzo de la última guerra que nuestro país enfrentó con Perú, y sus consecuencias aún fomentan el odio de los peruanos hacia Chile. Más aún si consideramos que incluso entre las altas esferas del poder del país vecino el odio hacia nuestro país ha encontrado un excelente lugar para seguir creciendo. Bastó con escuchar las declaraciones del ex comandante en jefe del ejército peruano Edwin Donayre. O la demanda interpuesta sobre el límite marítimo en la Corte Internacional de La Haya por parte del Perú, y el constante hostigamiento por parte del gobierno de Alan García hacia nuestro país, esgrimiendo la vieja excusa de la "carrera armamentista" (no veo carrera donde hay solo un competidor). Para que hablar del sentimiento antichileno que profesa el candidato a la presidencia Ollanta Humala (quien que recibió su formación profesional en la Escuela Militar de Chorrillos, entidad donde se forma la oficialidad del ejército peruano), quien se perfila como una de las cartas con más opciones para llegar a Palacio de Pizarro el 2011, y quien además recitase una frase para el oro: "solo visitaría Santiago sobre un tanque de guerra".

Para un chileno es díficil asimilar tanto odiosidad hacia nuestro país. La guerra fue hace más de 100 años, y quizás el único hecho importante de dicha gesta bélica que se recuerda con grandeza es le gesta heroíca de Prat. Y ojo, se recuerda a Prat solo por su gesta, pero no recordamos a un "asesino y cobarde" Grau ni menos a un "demoniáco" Huáscar.

En los colegios chilenos la Guerra del Pacífico es recordada como una parte de nuestra historia, una parte importante claro, pero no deja de ser solo una parte. No se fomenta el odio al Perú ni menos Bolivia.
La situación es distinta en el Perú, donde - en especial en la educación pública - el odio hacia Chile es fomentado por sus profesores y textos escolares.
Me gustaría pensar que en Francia y Alemania la situación es la misma, pero me equivoco. Si bien se enfrentaron en una de la más cruentas luchas de la historia, hoy en dia la integración entre ambos países no tiene precedentes, abarcando todos lo terrenos conocidos, incluso vemos la existencia de una moneda común en desmedro de los nostalgicos marcos y francos, algo realmente impensado hace 100 años.

Y el odio a Chile no solo se presenta entre politicos, generales, y profesores peruanos. También la prensa peruana lo fomenta. Este punto es bien particular. Porque ya todos sabemos la existencia del pasquín peruano "La Razón". Medio que por desgracia lleva mal puesto su nombre (más bien debiese llamarse "El Irracional").
Todos los días sus titulares tienen que ver con Chile. Ya sea por una supuesta invasión chilena al Perú, una supuesta compra de armamento nuclear por parte de nuestro país, ejercicios militares con el objeto de amedrentar al Perú, una absurda comparación entre Pinochet y Bachelet, la parada militar chilena, una supuesta crísis económica sin precedentes en Chile (solo porque se creció a un 3% cuando se venía creciendo por más de 10 años a un 6%), etc.
Pero lo más repudiable no es el hecho de sus particulares titulares sobre Chile, sino la patudez de ofender a nuestra máxima autoridad. Y que dicha situación no le valga ni una multa de 2 soles por parte del gobierno peruano.

Pero bueno, perro que ladra no muerde, y más si está tras su reja. Pero que no vengan a ladrar tras la nuestra, porque antes ya estuvimos tres veces en Lima, y somos muchos los chilenos a quienes nos gustaría dar un paseo por Miraflores y Chorrillos.

domingo, 15 de febrero de 2009

No olvidemos lo que pasó un 14 de febrero

Un 14 de febrero de 1879 tropas chilenas ocupaban el puerto de Antofagasta, puerto en aquel entonces bajo soberanía boliviana.

En 1878 las autoridades bolivianas aprobaban un impuesto de 10 centavos por quintal de salitre exportado. En 1873 la Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta firmaba una acuerdo con el gobierno boliviano por la explotación de salitre libre de derechos por 15 años, en la zona comprendida desde la bahía de Antofagasta hasta Salinas, incluyendo el Salar del Carmen. La aprobación por parte del congreso boliviano del cobro de 10 centavos por quintal de salitre exportado violaba por tanto el acuerdo celebrado en 1873, el cual tenia una vigencia de 15 años. El 1 de febrero de 1879, el gobierno de Hilarión Daza rescinde el contrato, suspendiendo los efectos de la ley de 14 de febrero de 1878, y decide reivindicar las salitreras detentadas por la Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta y rematar estas últimas para cobrar los impuestos impagos desde febrero de 1878. El remate estaba programado para el 14 de febrero de 1879.

Ante esta complicada situación el gobierno chileno toma la decisión de ocupar territorio boliviano. El motivo para nuestro de país de ocupar Antofagasta era el de evitar el remate de la salitreras, argumentado que dicho remate violaba en acuerdo firmado en 1873. Por lo que el 14 de febrero se producía la ocupación de Antofagaste por parte de tropas chilenas. Y ya en marzo el comienzo de las hostilidades con la batalla de Calama.

Chile declaraba la guerra a Bolivia y Perú el 5 de abril de 1879.

Sería la genesis de un conflicto que aún acarrea resquemores.

lunes, 9 de febrero de 2009

Balones, Javalinas, estadios, y sangre

Ya desde los tiempos de la antigua Roma los juegos eran una manera de mantener al pueblo entretenido en algo y despreocupado de su realidad. Eran juego que duraban por meses, donde el Coliseo se encontraba lleno hasta las banderas de ciudadanos romanos con ganas de ver sangre rodar por la arena. Parece algo cruel, pero así era, era la forma en que los romanos se entrenían, o más bien a forma en que los gobernantes mantenían al pueblo en actividades que poco y nada tenían que ver con lo que alrrededor de ellos secedía.

Viajemos ahora 2000 años en el tiempo desde Roma hasta Berlín. Corría el año 1936, era año de Juegos Olímpicos, se disputaba la XI edición de los Juegos Olímpicos de Verano en la capital alemana. Eran años convulsionados. El Nazismo ya estaba en el poder con Hitler a la cabeza. En las calles judíos, gitanos, homosexuales, entre otras minorías que no eran aceptadas por los Nazis sufrían humillaciones y golpes por partes de los grupos nazis. Los Nazis gracias a los JJ.OO. y otras artimañas lograban desviar la atención pública de esta situación. Además estos juegos fueron para Alemania la ocasión de mostrarse como una nación que se había recuperado tras la derrota de la Gran Guerra de 1914 a 1918. Objetivo cumplido para los Nazis.

No sólo en Europa pasan estas cosas, en nuestra querida Latinoamérica también. Corría 1978 y era el turno de Argentina de organizar la Copa Mundial de Fútbol. Argentina estaba gobernada por una de las más crueles dictaduras que puedo haber existido. Más de 30 mil muertos y desaparecidos fue el resultado de las violaciones a los derechos humanos que dicha dictadura encabezada en 1978 por el General Videla cometió. Incluso nuestro país en ese mismo año pudo haber sufrido la paranoia de la junta argentina que estuvo apunto de atacar a Chile por el conflicto del Beagle.
La junta no solo se contentó con organizar la copa, y con aquello hacer que toda la atención pública se centrase en la competición, aún más sabiendo el fanatismo casi religioso que los argentinos tienen por el fútbol (y que yo también tengo), sino que además consiguieron ganarla. Doble objetivo cumplido para la junta. Incluso los militares argentinos que partían a la guerra cn Chile comparaban la capacidad bélica de ellos con su capacidad para el fútbol, y que según ellos era infinitamente superior a la Chile, un ejemplo de esto: "Vamos al mundial del Beagle".

sábado, 7 de febrero de 2009

La Concertación se debe renovar

Nadie discute que la Concertación ha sido sin dudas la coalición política más exitosa de nuestra Historia. Si bien su origen lo encontramos en el objetivo de acabar con el Gobierno Militar del General Pinochet, esta coalición ha sabido mantenerse en el poder por ya casi 20 años. Esta situación de manterse 20 años en el poder demuestra que la Concertación no fue solo quien despojó del poder a Pinochet, sino que ha sido y es un proyecto de país. Hay cifras concretas que demuestran eso, y es que en democracia un país si puede surgir.

La pobreza ha disminuído (47% en 1990, 16% en 2006), las políticas sociales han dado buenos frutos, la economía chilena es la más sólida dentro de nuestra convulsionada latinoamérica, la imagen que el país muestra es la de tranquilidad y progreso. No lo digo solo por ser un Concertacionista, lo digo además porque las cifras de prestigiosos estudios hechos por importantes organismos internacionales lo dicen.
Todo esto no es más que el resultado del proyecto de país que la Concertación nos ha otorgado. Aunque tampoco desconozco los aportes que la Derecha he hecho, y que ahora no recuerdo cuales son.

Los logros están a la vista. Pero lamentablemente se viene sucediendo un desgaste en nuestra coalición. Es algo lógico. Es como un partido de fútbol, puedes dominar un tiempo entero a gran nivel y hacer dos goles, pero en el segundo tiempo viene el cansancio y corres el riesgo de que el equipo rival te empate o en el peor de los casos te gane, por eso el técnico debe hacer cambios para mantener el dominio inicial. Y esto es lo la Concertación necesita: Un cambio, una renovación de sus figuras.

Las elecciones municipales de este 2008 pasado fueron el detonante para que la Concertación se diese cuenta que necesita una renovación. La Democracia Cristiana es el partido más fuerte e importante dentro de la coalición de gobierno. Pero en la municipales se fué a pique. Perdió comunas emblematica, como Valparaíso, y no pudo contra la Alianza en Santiago. La estrategia no fué la adecuada. Presentar a Ravinet en Santiago era una derrota segura frente al payasito que la Alianza presentó. Se necesitaba una cara nueva. He ahí el problema de la Concertación: es que son siempre las mismas caras. Bitar, Perez-Yoma, la familia Tohá, Belisario Velasco, etc. Son estas nombres los que constantemente se nos repiten, desde el gobierno de Aylwin hasta hoy cn Bachelet.

Si la Concertación pierde frente a Piñera en las presidenciales el cambio será obligatorio porducto de la derrota, así que es mejor hacer las cosas antes y el cambio debe hacerse ahora y trabajar con caras nuevas para vencer a Piñera.

Si bien es Frei el candidato de la Concertación, y es una cara repetida es hoy el más capacitado para enfrentar a Piñera. Politicamente es un hombre de los fuertes, y no quepan dudas de que será el próximo Presidente de Chile. Así que desde este espacio señor Frei le doy mi apoyo, y le aconsejo que trabaje con caras nuevas y jóvenes, que es la única forma de mantener a la Concertación como el proyecto de país que Chile necesita.

Saludos